“Cuando
la tiranía es ley, la revolución es orden” termina diciendo el
comunicado leído en conferencia de prensa luego de conocerse la
designación del Dr. Enrique Riera como nuevo Ministro de Educación.
La
frase cliché elegida para culminar la postura escrita como mínimo
es desafortunada, no es necesario ser analista político para saber
que en Paraguay no existe tiranía y menos aún condiciones objetivas
y subjetivas para una REVOLUCIÓN, por lo tanto la consigna suena como
trompeta desafinada y denota más bien el afán efectista de alguien
que a toda costa quiere proferir su grito de guerra o lanzar su
panfleto.
Si
algo tienen en común los fenómenos sociales es que suelen estallar
destruyendo estructuras, pero luego los componentes de este acto
espontaneo no se quedan a conformar ningún gabinete.
Los
jóvenes y todos los manifestantes del Marzo Paraguayo no quedaron en
las plazas a controlar al nuevo Gobierno.
La
ciudadanía que espontáneamente salió a las calles tras los sucesos
del caso Curuguaty no se declararon en asamblea permanente luego de
finalizado el juicio político a Fernando Lugo.
#Unanotecalles
tumbó rectores y decanos y la fuerza del estudiantado de disperso
luego de que la furia cumpliera su objetivo.
Este
fenómeno fue visto en innumerables ocasiones aquí y en otros
países, por ejemplo en Berlin derrumbando el muro, en Egipto
tumbando una gobierno de 50 años, en Brasil copando las calles etc.
Sin decir agua va se sale a las calles y se inmunda todo, y de la
noche a la mañana el imperio cae sin importar su fortificación.
Pero
ninguna tormenta se queda a ver como sale el sol.
Precisamente
EL FENOMENO SOCIAL es como un rayo que cae con todas sus fuerzas, que
nada ni nadie lo puede detener ni contener y luego de caer desaparece
dejando sus consecuencias.
Honestamente
creo que la revuelta de los jóvenes ya cumplió el objetivo que los
impulso de manera instantánea, querían la renuncia de la Ministra y
la Ministra ya renuncio.
Por
tanto el “espíritu” que como por arte de magia unió física y
mentalmente a toda la ciudadanía se fue con el anuncio de rendición
de Lafuente.
Lograr
que rodara la cabeza de la Ministra fue histórico a pesar de que se
debió mas bien a la falta de cintura de los técnicos al frente de
estamentos eminentemente políticos.
El
Presidente de la República es el único con facultad constitucional
para designar a sus colaboradores. Por las amplias y numerosas
funciones que implica la administración del Estado, el Jefe del
Ejecutivo designa y compone sus Ministerios, esto se debe a que el
Presidente no puede dedicarse a hacer las labores de Ministro de
Educación, Salud, Interior, Defensa etc, no le daría el cuero ni el
tiempo de ocuparse personalmente de todo.
Por
eso y para atender las cuestiones relativas a la EDUCACIÓN se designa
un Ministro de Educación, quien se constituye en la máxima
autoridad de esa cartera y el mas digno interlocutor. La negativa de
los estudiantes a charlar con el sucesor de la que ellos destituyeron
suena mas a berrinche que a exigencia, no hay que confundir capricho
con firmeza, y por sobre todo, no deben convertirse en otros
“Lafuente”, porque ya sabemos como le fue a la EX por negarse a
dialogar.
La
postura asumida por los jóvenes la semana pasada fue admirable, hoy
otro actor asume el ministerio y el escenario ya no es el mismo,
continuar con la exigencia de hablar con HC urgentemente y no esperar
al jueves no cambiara mecánicamente la estructura y creo que solo
pretende dar torcer el brazo al Jefe del Ejecutivo, para convertir
ese hipotético acto en un triunfo pírrico que por supuesto no
conducirá a nada.
La
democracia permite actos maravillosos como la asumida por los
jóvenes, se nota civismo, son claros al hablar, se expresan con
madures y aunque suene contradictorio PARECEN ESTAR BIEN EDUCADOS.
La
educación en Paraguay debe ser la mejor, para ello, ejercer el
derecho a reclamar sera fundamental, pero no dejemos que los gritos
proferidos en nombre de la libertad de expresión, nos impidan
escuchar la opinión del interlocutor.