lunes, 9 de mayo de 2016

“Cuando la tiranía es ley, la revolución es orden” termina diciendo el comunicado leído en conferencia de prensa luego de conocerse la designación del Dr. Enrique Riera como nuevo Ministro de Educación.


La frase cliché elegida para culminar la postura escrita como mínimo es desafortunada, no es necesario ser analista político para saber que en Paraguay no existe tiranía y menos aún condiciones objetivas y subjetivas para una REVOLUCIÓN, por lo tanto la consigna suena como trompeta desafinada y denota más bien el afán efectista de alguien que a toda costa quiere proferir su grito de guerra o lanzar su panfleto.


Si algo tienen en común los fenómenos sociales es que suelen estallar destruyendo estructuras, pero luego los componentes de este acto espontaneo no se quedan a conformar ningún gabinete.


Los jóvenes y todos los manifestantes del Marzo Paraguayo no quedaron en las plazas a controlar al nuevo Gobierno.


La ciudadanía que espontáneamente salió a las calles tras los sucesos del caso Curuguaty no se declararon en asamblea permanente luego de finalizado el juicio político a Fernando Lugo.


#Unanotecalles tumbó rectores y decanos y la fuerza del estudiantado de disperso luego de que la furia cumpliera su objetivo.
Este fenómeno fue visto en innumerables ocasiones aquí y en otros países, por ejemplo en Berlin derrumbando el muro, en Egipto tumbando una gobierno de 50 años, en Brasil copando las calles etc. Sin decir agua va se sale a las calles y se inmunda todo, y de la noche a la mañana el imperio cae sin importar su fortificación.


Pero ninguna tormenta se queda a ver como sale el sol.


Precisamente EL FENOMENO SOCIAL es como un rayo que cae con todas sus fuerzas, que nada ni nadie lo puede detener ni contener y luego de caer desaparece dejando sus consecuencias.




Honestamente creo que la revuelta de los jóvenes ya cumplió el objetivo que los impulso de manera instantánea, querían la renuncia de la Ministra y la Ministra ya renuncio.


Por tanto el “espíritu” que  como por arte de magia unió física y mentalmente a toda la ciudadanía se fue con el anuncio de rendición de Lafuente.


Lograr que rodara la cabeza de la Ministra fue histórico a pesar de que se debió mas bien a la falta de cintura de los técnicos al frente de estamentos eminentemente políticos.


El Presidente de la República es el único con facultad constitucional para designar a sus colaboradores. Por las amplias y numerosas funciones que implica la administración del Estado, el Jefe del Ejecutivo designa y compone sus Ministerios, esto se debe a que el Presidente no puede dedicarse a hacer las labores de Ministro de Educación, Salud, Interior, Defensa etc, no le daría el cuero ni el tiempo de ocuparse personalmente de todo.


Por eso y para atender las cuestiones relativas a la EDUCACIÓN se designa un Ministro de Educación, quien se constituye en la máxima autoridad de esa cartera y el mas digno interlocutor. La negativa de los estudiantes a charlar con el sucesor de la que ellos destituyeron suena mas a berrinche que a exigencia, no hay que confundir capricho con firmeza, y por sobre todo, no deben convertirse en otros “Lafuente”, porque ya sabemos como le fue a la EX por negarse a dialogar.


La postura asumida por los jóvenes la semana pasada fue admirable, hoy otro actor asume el ministerio y el escenario ya no es el mismo, continuar con la exigencia de hablar con HC urgentemente y no esperar al jueves no cambiara mecánicamente la estructura y creo que solo pretende dar torcer el brazo al Jefe del Ejecutivo, para convertir ese hipotético acto en un triunfo pírrico que por supuesto no conducirá a nada.


La democracia permite actos maravillosos como la asumida por los jóvenes, se nota civismo, son claros al hablar, se expresan con madures y aunque suene contradictorio PARECEN ESTAR BIEN EDUCADOS.


La educación en Paraguay debe ser la mejor, para ello, ejercer el derecho a reclamar sera fundamental, pero no dejemos que los gritos proferidos en nombre de la libertad de expresión, nos impidan escuchar la opinión del interlocutor.